Representante Catalina Ortiz

Parecer pero no ser

Catalina Ortiz

Noviembre 9, 2021

En materia medioambiental, Colombia ha venido posando y pareciendo pero no haciendo. La semana pasada no fue la excepción con el viaje del presidente Duque y medio gobierno a Glasgow, Escocia, para participar en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26. Como ya es costumbre en los escenarios internacionales, Duque manifestó su preocupación por el impacto del cambio climático en Colombia y la necesidad de proteger su biodiversidad.

Entre otras cosas, se comprometió con que para 2022 el 30% del territorio nacional estaría declarado como área protegida -como si la mera declaratoria sirviera de algo-. O peor aún, como si se le pudiera creer cuando solo ha cumplido con el 25% de la meta de ecosistemas incluidos en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Además, Duque anunció una nueva estrategia climática para alcanzar objetivos de reducción de CO2 a 2030 y la meta de carbono neutro a 2050.

Y es que este es un gobierno que ha demostrado que en materia de medioambiente mucho se dice y poco se hace. Desde el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, anunció compromisos para la restauración de bosques, la transformación ganadera, la reforestación comercial y la mayor protección de ecosistemas en el territorio nacional, entre otras metas ambientales cuyos avances han sido mínimos.

La frustración es mayor porque a pesar de los grandilocuentes anuncios de “cero deforestación” no hemos recibido apoyo para un proyecto clave para la protección de las zonas amortiguadoras, que busca crear un área especial alrededor de los parques nacionales naturales. En donde se han implementado, las zonas amortiguadoras son muy efectivas para cuidar espacios protegidos pues crean tres niveles de tratamiento distinto. El rojo, la zona protegida con prohibiciones más estrictas; una zona “amarilla” o zona de amortiguamiento, en donde hay menos prohibiciones y mayor participación de la comunidad; y el verde o área sin afectación especial, que no tiene mayores prohibiciones.

El proyecto es clave para que las zonas aledañas a nuestros Parques Nacionales Naturales dejen de ser una puerta de entrada a estas zonas protegidas y comiencen realmente a amortiguar el impacto ambiental que las amenaza. Para esto primero hay que delimitarlos -solo 4,6% de las zonas amortiguadoras de los parques nacionales están demarcadas-, pero también hay que hacerles un plan de manejo y prohibir de tajo la gran minería, la explotación petrolera y la actividad portuaria a gran escala.

De hecho, mientras en Escocia, Duque hacía eco de sus compromisos vacíos en temas medioambientales, acá en Colombia adelantamos una audiencia pública alrededor del proyecto con academia, líderes comunitarios de territorios aledaños, organizaciones ambientales, expertos y ciudadanos comprometidos con la preservación del medioambiente. Todos coincidieron en el valor del proyecto para proteger unos parques hoy severamente amenazados.

Al escuchar a Duque en la COP26 uno esperaría un apoyo irrestricto al proyecto cuando se debata. Estamos cansados de que en materia ambiental tengamos discursos internacionales y muy poco apoyo en el territorio. Esperamos que en esta ocasión el gobierno acompañe el proyecto y haga un poco más que solo decir.